EL "LADO B" DEL GOBIERNO LULA
De la selva colombiana al hemiciclo (y de vuelta al monte), combinada con las piruetas judiciales del PT de Lula, la geopolítica regional demuestra que la única ideología inmutable en el Sur Global es la supervivencia de la caja chica y el arte de la metamorfosis institucional.
Por la Redacción de Análisis Geopolítico
Hay una ley no escrita en la diplomacia de América Latina: nada se destruye, nada se crea, todo se rebautiza en una cumbre internacional. En julio de 1990, con las cenizas del Muro de Berlín todavía calientes y el "Fin de la Historia" retumbando en los oídos de la izquierda continental, Fidel Castro y un vigoroso sindicalista llamado Luiz Inácio Lula da Silva fundaron el Foro de São Paulo. Lo que nació como una terapia de grupo postsoviética para 48 partidos desorientados escaló, dos décadas después, a una red transnacional que llegó a influir en los destinos de media docena de casas presidenciales.
Sin embargo, el hábito no hace al monje ni el discurso bolivariano vuelve automáticamente camarada al tipo que lleva un fusil AK-47 en el hombro. Durante décadas, la leyenda urbana de la derecha continentista repetía que las FARC-EP eran el brazo armado y formal del Foro. Pero los papeles —ésos molestos archivos que tanto arruinan una buena teoría conspirativa— demuestran un matiz deliciosamente burocrático: el PT siempre mantuvo un prudente distanciamiento de pasillo. Tan es así que en julio de 2005, cuando Raúl Reyes intentó colarse por la puerta grande de la reunión plenaria en São Paulo vía su emisario Olivério Medina, la Secretaría Ejecutiva dominada por el propio PT le bajó el pulgar. En el refinado buffet del foro continental, la guerrilla en armas desentonaba con el champán institucional del reciente poder brasileño.
El verdadero artefacto de alquimia institucional ocurrió en 2016 con la firma del Acuerdo Final de Paz en Colombia. De pronto, el camuflaje se convirtió en traje formal y el fusil en una banca del Senado. El acuerdo garantizó a la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común —posteriormente lavada de cara bajo la marca Comunes— un paquete de 10 curules de regalo (cinco en el Senado y cinco en la Cámara) durante dos períodos constitucionales. La ilusión de la democracia representativa funcionó impecablemente entre 2018 y 2026, hasta que en marzo de 2026 llegó el baño de realidad: sometidos por primera vez a la gravedad de los votos reales sin la muleta del acuerdo de paz, los Comunes no obtuvieron escaños. Las urnas dictaminaron lo que los debates teóricos no pudieron: sin armas ni presupuesto de protección estatal, la atracción electoral del antiguo mando guerrillero rozaba el cero absoluto.
Pero reducir el universo del excombatiente a una bancada homogénea sería un pecado de pereza analítica. La diáspora post-2016 ofreció un abanico de destinos digno de un culebrón barroco:
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El Político de Traje: Rodrigo Londoño, alías "Timochenko", entendió rápidamente que la oratoria parlamentaria y los comunicados de prensa eran sensiblemente más cómodos que las caminatas bajo el barro de la selva. Firme en el proceso legal, encarna la pata civil de la reincorporación sometida a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
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El Retorno al Monte: Luciano Marín Arango, alias "Iván Márquez", prefirió romper el libreto. Tras encabezar las negociaciones, abandonó la reincorporación, dio un portazo a la institucionalidad y refundó la Segunda Marquetalia. Un movimiento audaz, ensombrecido únicamente por la minucia de que la Corte Suprema de Justicia de Colombia dejó firme en marzo de 2024 una condena a 41 años de prisión en su contra por la masacre de Roncesvalles en el año 2000.
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El Béisbol del Narco: Seuxis Pausias Hernández Solarte, alias "Jesús Santrich", regaló el capítulo más escabroso al ser pedido en extradición por los EE. UU. bajo cargos de narcotráfico antes de poder calentar su banca en el Congreso. Tras un culebrón judicial sobre inmunidades y jurisdicciones transicionales, terminó zafando a la clandestinidad armada, solo para encontrar su final en un ajuste de cuentas en suelo venezolano en 2021.
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Las Fronteras del Movimiento: La narrativa superficial suele meter en la misma bolsa de "comandantes de las FARC" a figuras como Iván Cepeda. Craso error. Separar a la militancia civil de izquierda de la estructura militar de la guerrilla no es una sutileza de picapleitos, sino la diferencia básica entre un análisis riguroso y la propaganda de tribuna.
EL "LADO B": ESCÁNDALOS, TARJETAS DE CRÉDITO Y EL INSS COMO CAJA CHICA
Mientras Colombia dirimía las derivaciones de su paz armada, en Brasil el tercer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva (2023–2026) demostró que las viejas costumbres de la política de Brasilia son incombustibles.
Lula regresó al Palacio del Planalto tras un periplo procesal digno de una enciclopedia de derecho constitucional: condenado por Sérgio Moro en el caso del tríplex de Guarujá, ratificado en segunda instancia por el TRF-4 y encarcelado durante 580 días, para luego ver cómo el Supremo Tribunal Federal (STF) en 2021 anulaba todo el entramado no por "declararlo santo e inocente", sino por una falla de competencia territorial de la Vara de Curitiba, rematada con la declaración de parcialidad del propio Moro.
Libre de polvo y paja procesal pero no de la ironía del destino, el "Lula III" prometió una gestión de transparencia franciscana. El resultado al cierre de 2026 es un desfile incesante por los pasillos de la Policía Federal:
[2023] GSI / 8 de Enero ──> Renuncia de Gen. Gonçalves Dias por imágenes en Planalto.
[2024-25] Min. Comunicaciones ──> Indiciamiento y denuncia contra Juscelino Filho (Codevasf / Enmiendas).
[2024-25] Min. Derechos Humanos ──> Despido e indiciamiento de Silvio Almeida por importunación sexual.
[2025-26] Gigantesco Escándalo INSS ──> Caída de Carlos Lupi (Previdencia); descubren desvío masivo
de descuentos a jubilados con cofres de efectivo ("Careca do INSS").
[2026] Frente Familiar / Dino ──> STF autoriza 3 frentes de investigación sobre "Lulinha" (Salud / Dataprev).
El escándalo del INSS merece una mención de honor en el Olimpo de la desvergüenza administrativa. Lo que comenzó como una rutinaria auditoría sobre "descuentos asociativos no autorizados" en los haberes de jubilados indefensos terminó destapando un drenaje multimillonario, la caída del presidente del INSS Alessandro Stefanutto, la renuncia del ministro de Previsión Carlos Lupi en mayo de 2025 y una CPMI parlamentaria en 2026 donde secretarias de operadores como Antônio Carlos "Careca do INSS" confesaron —entre sudores fríos— la existencia de cofres atiborrados de billetes en efectivo.
Como si el panorama interno fuera poco, el gasto público se convirtió en un deporte de alto rendimiento. En junio de 2026, el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) le aprobó a Lula las cuentas del ejercicio 2025, pero estampado con una ristra de "ressalvas" (observaciones) que harían palidecer a un auditor monetario: un déficit fiscal del Gobierno Central de R$ 58.600 millones, R$ 48.700 millones computados mágicamente fuera de la meta, un auxilio financiero sin garantías técnicas por R$ 12.000 millones a Correios y el "Janja Tour", con la primera dama Rosângela da Silva acumulando más de 103 días de gira internacional bajo la mirada impasible de la caja de las tarjetas corporativas gubernamentales.
VEREDICTO GEOPOLÍTICO
El panorama al corte del último trimestre de 2026 deja una lección magistral de pragmatismo y decadencia.
Por un lado, la mitología de la "revolución latinoamericana" canalizada en el Foro de São Paulo y el proceso de paz colombiano ha mutado en una burocracia parlamentaria castrada: la antigua cúpula de las FARC pasó de infundir pavor en las selvas a quedar barrida del Congreso por la irrelevancia del voto popular, mientras sus residuos radicalizados terminaron como bandas de crimen organizado transnacional bajo la franquicia de la Segunda Marquetalia.
Por el otro, el progresismo de corte lulista demuestra que sabe dominar la diplomacia de pasarela internacional —haciendo equilibrios de equilibrista entre condenar a Israel, recibir a Zelenski y hablar por teléfono 40 minutos con Vladimir Putin— mientras en el frente doméstico hace agua por los mismos vicios de siempre: licitaciones direccionadas, ministros cazados con las manos en las enmiendas parlamentarias y la caja previsional de los ancianos saqueada por operadores de turno.
En América Latina nada cambia, solo se le cambia el acrónimo al organismo, el nombre al partido y la jurisdicción al tribunal de apelaciones.
Mañana Brasil define su destino en las urnas y el panorama no puede ser más tenso. Mientras el relato oficial habla de institucionalidad y presencia internacional, los pasillos del Palacio del Planalto dejan ver la trastienda de una gestión marcada por el desgaste, la polarización y las carpetas judiciales de la Policía Federal.
Si querés entender por qué el clima político llega al punto de ebullición a la votación de mañana, mirá este recorrido de escándalos, bajas y expedientes que marcaron el mandato:
📍 ABRIL DE 2023 | El temblor en la Seguridad Presidencial: Cae el general Marco Edson Gonçalves Dias, jefe del Gabinete de Seguridad Institucional (GSI) y hombre de extrema confianza de Lula, tras filtrarse imágenes que lo mostraron dentro del Palacio del Planalto durante las invasiones del 8 de enero.
📍 JUNIO DE 2024 - ABRIL DE 2025 | El frente de las Comunicaciones: La Policía Federal indicia y la Fiscalía denuncia al ministro de Comunicaciones, Juscelino Filho, por corrupción pasiva, lavado de dinero y desvío de recursos públicos mediante enmiendas parlamentarias para favorecer sus propios feudos y negocios.
📍 SEPTIEMBRE DE 2024 - NOVIEMBRE DE 2025 | Caída en Derechos Humanos: El ministro Silvio Almeida es echado del gabinete tras graves denuncias de acoso e importunación sexual (que incluyeron a la propia ministra Anielle Franco) e indiciado por la Policía Federal.
📍 2025 - 2026 | El gigantesco escándalo del INSS (Previsión Social): Estalla el mayor esquema de irregularidades del mandato: el saqueo mediante "descuentos asociativos no autorizados" a jubilados y pensionados. Caen el presidente del INSS, Alessandro Stefanutto, y el ministro Carlos Lupi en mayo de 2025. Las investigaciones avanzaron en la CPMI del Congreso con confesiones sobre cofres llenos de efectivo manejados por operadores como el infame "Careca do INSS".
📍 AGOSTO DE 2026 | El frente familiar se reabre: El STF (a través del ministro Flávio Dino) autoriza nuevas investigaciones de la Policía Federal sobre Fábio Luís Lula da Silva ("Lulinha"), hijo del presidente, por presunto tráfico de influencias vinculado al Ministerio de Salud y Dataprev.
📍 EL DESCALABRO FISCAL Auditado por el TCU: El Tribunal de Cuentas de la Unión le aprobó las cuentas a Lula pero estampando duras observaciones: un déficit fiscal de R$ 58.600 millones, R$ 48.700 millones dejados intencionadamente fuera de la meta, un auxilio financiero sin aval técnico por R$ 12.000 millones a Correios y las controversias por los más de 100 días de gira internacional de la primera dama "Janja" con tarjetas corporativas estatales.
🔥 VEREDICTO PARA MAÑANA: Entre la desmovilización política de la izquierda regional y las urnas brasileñas batiéndose entre la polarización y la caja chica, mañana los brasileños no solo votan un nombre: votan si le dan luz verde a este modelo de gestión o si le pasan la factura a la vieja casta política de Brasilia. ¡El tablero geopolítico latinoamericano se juega entero en las próximas horas!