Cinco minutos para cambiar el rumbo
Una reflexión profunda sobre el valor del tiempo y el peso de las decisiones políticas en Misiones. ¿Qué harías si solo te quedaran cinco minutos para cambiar el rumbo de nuestra provincia?
¿Cuál es el valor de tu tiempo?
¿Qué harías si supieras que solo te quedan 5 minutos? ¿Te aferrarías a una discusión absurda? ¿Te pondrías a pelear hasta quedar exhausto o preferirías dedicar ese tiempo a lo que de verdad importa?
El otro día, en un grupo de WhatsApp, vi más de 300 mensajes. Leer tantos comentarios agota, pero sobre todo hace reflexionar: perdemos un tiempo maravilloso que podríamos disfrutar con quienes más queremos. Todo en la vida tiene su momento y su lugar.
Sin embargo, al leer dentro de esos mensajes, ver como se llegaba a la ofensa y a la descalificación, me pregunté: ¿cuál es el punto? Conversar con cordialidad es la única forma de trascender y de enseñar que el respeto y la humildad son fundamentales. Denigrar o humillar a alguien solo porque piensa distinto no es defender una postura, es faltarnos el respeto.
¿De verdad desperdiciarías tus últimos 5 minutos en discutir? Estoy seguro de que no.
El costo de no reaccionar
A veces los seres humanos no apreciamos lo que tenemos y caemos en el lamento fácil: «¡Cómo me gustaría!», «Si yo tuviera eso…», «A él todo le fue fácil». Pero yo te pregunto: ¿qué hacés vos para cambiar eso? ¿Qué hiciste hoy para modificar el curso de tu vida y el de quienes te rodean?
En la política —y especialmente en la Argentina— ese concepto parece no existir. Los políticos actúan como si fueran eternos, sin asimilar la noción de la responsabilidad sobre el tiempo ajeno. En nuestra provincia, durante décadas, un mismo sector se apropió de tus pensamientos, de tus esfuerzos y, lo que es peor, se apropió de tu esperanza.
Solo te pido que tengas memoria. Si naciste en los últimos años, sentate a escuchar a los más grandes. Escuchalos con objetividad.
Quienes crecimos o vivimos varias décadas en esta provincia sabemos lo que cuesta salir adelante. En mi caso, todo lo que tengo lo logré a base de trabajo y de un esfuerzo enorme. Pero también vi la otra cara: vi a personas obtenerlo todo con muy poco mérito —e incluso con desfachatez—, ocupando cargos para los que no estaban preparadas.
Una injusticia que indigna
Queremos un cambio donde las reglas sean claras para todos, no para unos pocos privilegiados.
- Los maestros recorren leguas para enseñar y cobran sueldos miserables.
- Los policías prestan servicio bajo el agua, el frío o el calor extremo sin los recursos necesarios.
- El personal de salud hace milagros con nada, gestionando el dolor humano día a día.
Ellos no deberían pedir por favor un salario digno: la provincia debería dárselo por derecho. Sin embargo, los funcionarios solo se acuerdan de ellos cuando hay elecciones. ¿No te da rabia?
Mañana, cuando culpen a otros desde un pedestal o atribuyan todos los males a nivel nacional, preguntate: ¿quién gobierna nuestra provincia desde hace más de 20 años? ¿Quién puso a dedo a cada funcionario, secretario o director? ¿Quién decidió cómo y cuánto pagarte durante todo este tiempo?
5 minutos para decidir
El problema no está a miles de kilómetros: está acá, en tu municipio y en tu provincia.
La próxima vez que entres al cuarto oscuro, recordá esta pregunta: ¿qué harías si solo tuvieras 5 minutos? Ese es exactamente el tiempo que lleva hacer la fila y emitir tu voto. Cinco minutos para decidir el futuro de todos los misioneros.
Es nuestro tiempo de decir BASTA y elegir a personas verdaderamente comprometidas con nuestra tierra. Pensalo.