Antes del último minuto: corrupción, apología del delito y responsabilidad de tu voto
Editorial sobre la escena de apología del delito en el Congreso argentino, la complicidad con la corrupción y la responsabilidad personal de dejar de avalar a los políticos que usan la ley como escudo en lugar de respetarla.
💀 Algún día —y no está tan lejos como creemos— vamos a cerrar los ojos por última vez.
No hay créditos finales, no hay “segunda temporada”. Se terminó y punto.
Y cuando llegue ese momento, lo único que vas a tener delante tuyo es tu propia historia:
no la de los políticos, no la del partido de turno, no la del “modelo”, sino la tuya.
⚖️ En esta reflexión se contrasta ese “último minuto” con lo que vimos esta semana en la Cámara de Diputados:
un acto institucional, solemne, donde se jura por la Constitución… usado para hacer apología del delito.
“Por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner, sí, juro”.
“Por la inocencia de Cristina, sí, juro”.
No fue un chiste en un bar: fue en el Congreso de la Nación, frente al país entero.
🏛️ Funcionarios levantando la mano y sonriendo a cámaras, usando la jura no para comprometerse con la ley,
sino para desafiarla y burlarse del hambre, la pobreza y el saqueo de los últimos 20 años.
El Código Penal es claro: reivindicar públicamente un delito o a un condenado es delito.
Sin embargo, el mensaje fue otro: la militancia por la impunidad está por encima de la República.
💸 Frente a eso aparece la pregunta incómoda:
¿de qué te vas a sentir orgulloso cuando te quede un minuto de vida?
¿De haber justificado corruptos porque eran “de los tuyos”?
¿De repetir el “roba pero hace” mientras vaciaban tu bolsillo?
¿De mirar para otro lado mientras usaban las instituciones para blindar delincuentes con condena?
🔥 La democracia es frágil, pero la tratamos como si aguantara todo:
corrupción, impunidad, burla a la ley, apología del crimen desde una banca pagada con tus impuestos.
El miedo nos paraliza: miedo a discutir con la familia peronista, con el amigo kirchnerista,
miedo a salir del “no te metas”, miedo a dejar de ser funcionales a un sistema que ya nos robó
demasiado tiempo, demasiado dinero y demasiada dignidad.
🗳️ Este editorial plantea algo simple y brutal:
no somos espectadores inocentes.
Cada voto, cada silencio, cada “son todos iguales” y cada “roba pero hace”
es un ladrillo más en el muro de impunidad que nos rodea.
Si a ellos no les importa la ley y a nosotros tampoco, entonces somos cómplices.
🕊️ Mientras sigamos vivos, todavía estamos a tiempo de hacer algo básico:
dejar de avalar lo inaceptable.
Decir “hasta acá”, no prestar más nuestro voto ni nuestro silencio
para defender a quienes usan el Estado como refugio personal.
Ese gesto —íntimo, consciente, individual—
es, en el fondo, el primer acto verdadero de libertad.